Burlándose del pueblo con mea culpa suntuaria, el dictador admite habergastado $83,000 en una sola cena.

Por NotiCensura : sábado, diciembre 06, 2014

Si ustedes no lo saben, mi nombre es Nicolás Maduro Moros. Afortunadamente, mi padre, o fue mi madre, quienes decidieron a última hora no colocarme segundo nombre, pues era horroroso; imagínense ustedes, me iban a llamar Nicolás John Jairo. Bueno, es decir, que yo soy el presidente de la República Bolivariana de Venezuela por obra y gracia del comandante eterno. Amén.

Pero voy a lo que vengo y es porque quiero comunicarme con el pueblo soberano de esta patria mediante esta pequeña nota para decirle que dado lo corto que estamos de reales, nos quedan unos miserables dólares y he decidido emprender una dura restricción de mis gastos suntuarios. Si no había tomado esa decisión antes es porque yo no sabía qué carajo significaba suntuarios. El caso es que quiero hacer una rectificación profunda de mis gastos suntuarios (¡qué bueno es saber que significan las cosas!).

En primer lugar, ya le dije a Cilia Adela (no sé por qué tengo esa costumbre, que me han dicho que es muy colombiana, de nombrar a las personas por sus dos nombres; ¿por qué será eso? Porque yo nací en Caracas un 23 de noviembre, esa vaina se las juro. Pero bueno, eso no es importante. Les decía que ya le dije a mi mujer que dejara de estar exhibiéndose bufandas. En verdad yo no sé de dónde sacó esa vaina de estar poniéndose esos trapos colorados en el cuello; entiendo que es para taparse un poco las expresiones del tiempo, pero eso se acabó.

En segundo lugar, quiero dejar sentado, y esto para no ser totalmente injusto con Cilia Adela, que he decidido no usar más las chaquetas deportivas con la bandera nacional. En verdad, Nicolasito me lo viene criticando cada vez que me las ve puesta, pues él dice que no se me ve bien, y de verdad, carajo, no se me ve bien, me veo muy gordo. Así que ya no voy a gastar más en esta prenda de vestir.

En tercer lugar, he decidido que al ir a un restaurante, especialmente en el extranjero, seré, junto con los míos más cercanos, más austero.

La última vez me criticaron por haber gastado 83 mil dólares en una cena y haber dejado una propina de 13 mil dólares a los mesoneros, pero les juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por la patria, que jamás volveré a incurrir en semejante dislate, especialmente ahora que la masa no está para bollos, y esto lo digo de manera literal, pues la Harina PAN no se consigue ni para remedio. En este sentido, del ahorro en comida en restaurantes extranjeros de lujo, di instrucciones precisas. Por ejemplo, a Nicolasito ya le dije que en Nueva York, si iba con sus amigos, que comiera pizza. La que a él y a sus amigos les gusta es la Nino's Bellisima, que es una pizzita muy modesta que tiene diferentes tipos de caviar y trozos de langosta fresca. Su valor es de apenas mil dólares.

A Dios gracias que él es un excelente muchacho y ha entendido que la cosa está apretada. De verdad estoy feliz con estos ahorros y de cómo este lo voy a reconducir para que mi pueblo sea feliz. Quiero, finalmente, para abultar el ahorro destinado a mi pueblo, que no se compren más melones, patillas y parchitas para los jugos de la Guardia de Honor. Hay que ver cómo se gastaba en jugo de parchitas para estos muchachos. No sé por qué, pero estoy feliz, he resuelto la crisis presupuestaria.