No hay transparencia (SOLO VIDEOS CLANDESTINOS) en el proceso contra Leopoldo López

Por NotiCensura : viernes, marzo 13, 2015
Leopoldo Lopez - Preso Politico
Leopoldo López, el prisionero político más afamado del chavismo, cumplió en febrero su primer año entre las rejas de la cárcel militar de Ramo Verde, a unos 30 kilómetros al suroeste de Caracas. Este tiempo, y un juicio lleno de incidencias, ha sido suficiente tanto para convertir al exalcalde de Chacao y dirigente del partido Voluntad Popular (VP) en una causa célebre internacional de los Derechos Humanos, como para catapultarlo al primer lugar de las preferencias entre los votantes de oposición en Venezuela, solo disputado por el gobernador del estado de Miranda y dos veces candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski.

Leopoldo López, el prisionero político más afamado del chavismo, cumplió en febrero su primer año entre las rejas de la cárcel militar de Ramo Verde, a unos 30 kilómetros al suroeste de Caracas. Este tiempo, y un juicio lleno de incidencias, ha sido suficiente tanto para convertir al exalcalde de Chacao y dirigente del partido Voluntad Popular (VP) en una causa célebre internacional de los Derechos Humanos, como para catapultarlo al primer lugar de las preferencias entre los votantes de oposición en Venezuela, solo disputado por el gobernador del estado de Miranda y dos veces candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski.



El juicio oculto contra Leopoldo López by elnacionalweb

En el lado opuesto, los representantes de la Fiscalía, Narda Sanabria, Franklin Nieves y José Gregorio Foti. Los dos primeros llevan la batuta en el interrogatorio de los declarantes, que se sientan en un podio separado del salón por una baranda de madera. De Nieves se dice que está a punto de retirarse, y que ha aceptado de mala gana este caso, una última cucharada de purgante antes del merecido descanso.

Por modesta que sea, la sala parece obrar entre sus paredes el prodigio de la dilatación del tiempo. Los días de audiencia, López es trasladado desde Ramo Verde al centro de Caracas entre las tres y las cinco de la madrugada. La sesión debe comenzar entre las diez de la mañana y la una de las tarde. Pero invariablemente se retrasa sin que haya explicación oficial para ello. El día en que este reportero asistió, la audiencia empezó a las tres y media de la tarde.

Pero todavía hay más sobre la relatividad del tiempo: si al comenzar el proceso se daba largas al asunto —a veces transcurrieron dos semanas entre audiencias—, ahora se celebran tres a la semana, 120 horas al mes. El rumor es que se quiere condenar a López antes de que venza el período de postulación de candidatos a la Asamblea Nacional.

A pesar de los esfuerzos de los bien organizados familiares y allegados de López, la opinión pública apenas cuenta con información de lo que allí ocurre, como no sea a través de los esporádicos boletines de prensa del Ministerio Público, siempre sesgados. Diversas señas indican que el caso ha perdido interés para los medios. Los piquetes antidisturbios, los cortes de avenidas y, en general, las medidas de seguridad de los albores del juicio, se han relajado de manera ostensible.

Aun así, se trata del Monstruo de Ramo Verde, como el presidente Maduro se refiere a López para evitar nombrarlo. El Gobierno no quiere que quede constancia de ningún discurso para la historia por parte de López. Para asegurarse de ello ha conseguido que la juez ponga toda clase de obstáculos con tal de impedir el acceso a un acto eminentemente público como es, por ley, un juicio oral. No se permite que entren ni periodistas ni representantes diplomáticos. No se puede tomar nota y quien quisiera tuitear, por capricho o necesidad, no podrá hacerlo pues todos los equipos electrónicos son incautados en la entrada del lugar.

Al padre del acusado, Leopoldo López Gil, le ha sido prohibida la entrada desde que en febrero los alguaciles del tribunal descubrieron que grababa la sesión con unas gafas especializadas en espionaje, que llevan cámara incorporada.

Cuando habla Leopoldo López, quien ha pedido declarar en esta sesión, lo hace con voz clara y ritmo pausado. Se asoma alguien distinto al muchacho de mente despierta pero impulsivo que retratan algunos testimonios de colaboradores y adversarios, el joven de familia acomodada, caprichoso, que el oficialismo caricaturiza a veces como “predestinado desde la cuna para ser presidente”, pero otras demoniza como si de un curtido agente de la CIA se tratara.

El contrainterrogatorio al que lo someten después de sus palabras es ligero. La juez Barreiro le pregunta, por ejemplo, si los riesgos de los que advertía a sus seguidores en sus arengas antes del 12 de febrero, respondían a una conciencia previa por parte de López de la violencia que se iba a desatar. López, que estudió Derecho en la Universidad de Harvard, apela a una parábola para responderle: “Acá en todas las audiencias la juez hace un receso como a las seis y media de la tarde para que los abogados y todas las partes puedan ir a buscar sus carros y los estacionen dentro del Palacio de Justicia”, empieza la analogía, mientras hace un paneo con sus ojos por todos los asistentes, como calibrando las reacciones que genera la imagen que utiliza. “Eso lo hace la juez porque sabe que el centro de Caracas es una zona peligrosa y quiere dar la oportunidad a los demás de que busquen su carro y para que no tengan que caminar en esta zona más tarde. Ahora bien, si alguien no le hace caso a la juez, y no va a buscar su carro y después lo asaltan, a nadie se le ocurriría atribuirle responsabilidad a la juez por ese asalto, aunque ella conocía los riesgos”.

FUENTE El Pais